Este cuadro es muy especial por la cantidad de detalles y simbolismos que lo conforman y por lo minucioso que fue Van Eyck al pintarlo, dándole los tonos precisos de luminosidad así como de nitidez a pesar de haber elementos realmente pequeños.
Lo que resulta más interesante en este cuadro, es la forma en que el autor hace notar su presencia en aquel evento, pintando su autorretrato en el espejo y así como forma parte de la obra, también asume el papel de testigo de la boda firmando en la pared del fondo no solo su nombre sino que la frase “fuit hic” que quiere decir: “estuvo allí”.
En el espejo también representó 10 de las 14 estaciones del vía crucis
Este cuadro se caracteriza por la minuciosidad del autor para interpretar hasta los más mínimos detalles. La mayoría de objetos que fueron pintados en esta obra representan la unión de pareja, la fertilidad, fidelidad y demás temas relacionados con la unión matrimonial.
Redactado por:
Claudia Guerra





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